No acostumbro insultarte, no le veo el
sentido, y no me interesa en lo más mínimo. Pero dadas las circunstancias,
harta de como sos, harta de que vos insultes sin medir la consecuencias de tus
palabras, en cuanto pueden herir a la gente, en cuanto me pueden herir a mí.
Solo por ésta vez, voy a descargarme por acá, voy a decir todo lo que pienso de
vos. Hace no hace mucho, podía decir cosas maravillosas de vos, y lo sigo
haciendo pero ya no como antes, aunque la mayoría de mis recuerdos lindos los
pase con vos, ahora, cuando los cuento, los menciono con un cierto grado de
decepción. Es que me acuerdo lo simpático, lo lindo que eras, el trato que
tenías para conmigo y veo en lo que “te convertiste” (lo pongo entre comillas
porque también pienso que capaz no cambiaste, que siempre fuiste igual, solo
que yo no conocía esta faceta tuya) y me da lástima, da pena, tan buen pibe,
tan fachero, tan copado y tan infantil, inmaduro.
A esta altura del año, mejor dicho, hace
tantos meses que empezó toda ésta situación agotadora entre nosotros, que la
verdad me da exactamente igual, que
me “odies” (como decís vos) o que no lo hagas. Sinceramente, no veo razones
para que me tengas ese supuesto desprecio, si yo particularmente a vos nunca te
hice nada, jamás me hubiera atrevido, con el afecto que te tenía, nunca
me lo hubiera permitido. Y me parece totalmente de cuarta que digas que me
odias por “ser amigo de…”, estamos un poco grandes como para estar decidiendo
por amiguismo, pero allá vos…Volviendo al tema, no tendrías por qué detestarme
y recordarme como “el peor error de tu vida”, más bien, tendrías que pensar que
es un lindo recuerdo, si teóricamente era ‘el amor de tu vida’, ‘tu vida’, ‘tu
todo’ en ese momento, no veo razón para que ahora seas así.
Pienso que no solo sos inmaduro y todas las
demás cualidades que describí antes, también pienso que sos mal amigo: cuando
no tenes con quien estar, casualmente te
acordas que tenes una amiga que tiene el perdón fácil (no porque sea una
boluda, sino porque es una gran amiga y se banca todas), que si por alguna
razón surge otra persona con quien irte, te vas y la dejas plantada,
esperándote. Pero OJO, cuando misteriosamente apareces, no le podes decir otra
cosa que no sea en contra de la gente, insultándola, riéndote o burlándote de
ellos (me incluyo en “gente”). No te das cuenta que herís más a nuestra amiga
que a mí, y no es por egocéntrica ni nada por el estilo.
Me das lástima, pero más que eso ME DAS
BRONCA, impotencia, de ver como estando a dos pasos míos me burlas haciendo las
caritas que pone un nene, y yo sin poder decirte nada. Igualmente, el día que
te agarre “justo” que estés insultándome, burlándome o sea lo que fuese, te voy
a decir todo esto en la cara. Hay una sola palabra que describe todo lo que sos. Un resentido.