12/6/12


No acostumbro insultarte, no le veo el sentido, y no me interesa en lo más mínimo. Pero dadas las circunstancias, harta de como sos, harta de que vos insultes sin medir la consecuencias de tus palabras, en cuanto pueden herir a la gente, en cuanto me pueden herir a mí. Solo por ésta vez, voy a descargarme por acá, voy a decir todo lo que pienso de vos. Hace no hace mucho, podía decir cosas maravillosas de vos, y lo sigo haciendo pero ya no como antes, aunque la mayoría de mis recuerdos lindos los pase con vos, ahora, cuando los cuento, los menciono con un cierto grado de decepción. Es que me acuerdo lo simpático, lo lindo que eras, el trato que tenías para conmigo y veo en lo que “te convertiste” (lo pongo entre comillas porque también pienso que capaz no cambiaste, que siempre fuiste igual, solo que yo no conocía esta faceta tuya) y me da lástima, da pena, tan buen pibe, tan fachero, tan copado y tan infantil, inmaduro.
A esta altura del año, mejor dicho, hace tantos meses que empezó toda ésta situación agotadora entre nosotros, que la verdad me da exactamente igual, que me “odies” (como decís vos) o que no lo hagas. Sinceramente, no veo razones para que me tengas ese supuesto desprecio, si yo particularmente a vos nunca te hice nada, jamás me hubiera atrevido, con el afecto que te tenía, nunca me lo hubiera permitido. Y me parece totalmente de cuarta que digas que me odias por “ser amigo de…”, estamos un poco grandes como para estar decidiendo por amiguismo, pero allá vos…Volviendo al tema, no tendrías por qué detestarme y recordarme como “el peor error de tu vida”, más bien, tendrías que pensar que es un lindo recuerdo, si teóricamente era ‘el amor de tu vida’, ‘tu vida’, ‘tu todo’ en ese momento, no veo razón para que ahora seas así.
Pienso que no solo sos inmaduro y todas las demás cualidades que describí antes, también pienso que sos mal amigo: cuando no tenes con quien estar,  casualmente te acordas que tenes una amiga que tiene el perdón fácil (no porque sea una boluda, sino porque es una gran amiga y se banca todas), que si por alguna razón surge otra persona con quien irte, te vas y la dejas plantada, esperándote. Pero OJO, cuando misteriosamente apareces, no le podes decir otra cosa que no sea en contra de la gente, insultándola, riéndote o burlándote de ellos (me incluyo en “gente”). No te das cuenta que herís más a nuestra amiga que a mí, y no es por egocéntrica ni nada por el estilo.
Me das lástima, pero más que eso ME DAS BRONCA, impotencia, de ver como estando a dos pasos míos me burlas haciendo las caritas que pone un nene, y yo sin poder decirte nada. Igualmente, el día que te agarre “justo” que estés insultándome, burlándome o sea lo que fuese, te voy a decir todo esto en la cara. Hay una sola palabra que describe todo lo que sos. Un resentido.