Dicen en el pueblo que en un caminante paró su reloj una tarde de primavera
-Adiós, amor mío, no me llores, volveré antes de que de los sauces caigan las hojas. Piensa en mí, volveré por ti...
Dicen en el pueblo que el caminante volvió, la encontró en su banco de pino verde, la llamó:
-Mírame, soy tu amor, regresé
Le sonrío con los ojos llenitos de ayer, no era así su cara ni su piel:
-Tu no eres quien yo espero