Si hay algo que deseo realmente,
es volver al año 2010, volverlo a vivir. Creo que ese fue mi mejor año desde
que tengo memoria. El último año de la primaria es lo más lindo, emocionante y
divertido que yo haya podido conocer. Siempre me acuerdo de anécdotas,
situaciones.
Éramos los más grandes del Marcos
Sastre, y nos creíamos los más capos. Nuestras mayores preocupaciones eran no
enfermarnos para no faltar al colegio y que no nos vieran jugando a la
botellita. El único miedo era “el de separarnos”. Ese miedo que nos estuvo atormentando por más
de un año. Es increíble como cambiamos, antes podríamos pasar horas, días
juntos, y ahora, nos tenemos en facebook, en twitter, y no somos capaces de
mandarnos un simple ‘hola’ y preguntarnos qué fue de nuestras vidas después de
Diciembre del 2010.
Cada hora, cada clase, cada hora
libre, cada ‘quemado’, cada torneo, cada recreo era aprovechado hasta al
máximo, sabíamos que no nos íbamos a volver a juntar todos juntos, pero nadie
se animaba a afirmarlo. Sobretodo las chicas, le teníamos pánico a nuestra
separación, nos la pasábamos llorando y diciendo: Yo nunca te voy a olvidar,
siempre vamos a salir, vamos a ir a tal lado, a tal otro...
Como olvidar los comentarios
graciosos pero totalmente fuera de lugar de Baky, las caminatas por todo el
grado de Nacho, los trucos de magia de Gabonchas, la ternura de Ari, las
guarradas que decía Kefo y Facu, la envidia que le teníamos todos a Lautaro por
ser tan bueno en los deportes, como olvidar la voz y la risa de Delfi, los
apodos que nos ponía Chanfle, como olvidar la como se enojaba Juanchi, las
estupideces que decía Aivan, las patadas de Lucio, las puteadas de Bevan con
las profesoras, las guachadas que le hacíamos a Mica, como olvidar a Carito, a
Ara, a Karen. Como olvidar cuando con las chicas nos poníamos a bailar como
locas, como olvidar los abrazos, como olvidar las fiestas, como olvidar el
viaje de egresados.
Me encantaría volver a esa época, solo una vez
más. En el fondo, los extraño a todos, con sus defectos y virtudes. Dos mil
diez, un año que quiero tener siempre presente.